Archivos Mensuales: septiembre 2015

La mejor compra

En las seis semanas que han pasado desde que nació mi pequeñajo he ido viendo que algunas de las cosas que he comprado o me han regalado no son demasiado útiles, mientras que otras se han revelado como absolutamente esenciales. De todos los artículos de bebé que tengo mi favorito es el cambiador TUTIG de Ikea.

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Se trata de una tela de algodón con un recubrimiento impermeable por uno de los lados, que uso de cada vez que voy a cambiar un pañal. Son baratos, cuestan unos 6€, y se amortizan enseguida.

En principio compré cuatro, pensando que tendría uno en su cuarto, otro en mi dormitorio para los cambios nocturnos, otro en la bolsa de paseo y uno más para cuando tuviera que lavar alguno. Pues no son suficientes ni de lejos, ya le he encargado a mi madre otros cuatro, porque no hay día en que no se manche alguno, y a veces todos. No sé qué extraño reflejo tiene mi bebé que le da ganas de hacer pis un par de minutos después de salir de la bañera, con el tiempo suficiente como para haberlo llevado al cambiador pero no lo bastante como para haberlo secado y puesto el pañal. Si no fuera por este trapito ya habría puesto perdidos su cambiador, mi cama, el asiento del coche…

¿Se nota que soy fan de Ikea? Otra cosa de la que me han hablado fenomenal es de su trona, pero para eso aún es pronto.

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Primer mes

Todo el mundo dice que el primer mes de vida de un bebé es el más duro, y que a partir de ahí la cosa mejora. Así que como mi cachorro cumplió el mes hace más de una semana se me ocurrió que podría empezar un blog para contar cómo se me da esto de ser madre primeriza.

Yo ya sospechaba que esto no iba a ser un cambio radical, que nada más cumplir el mes de golpe y porrazo las cosas se volverían más fáciles como si a mi pequeñito le hubieran pulsado un interruptor para que cambiase de recién nacido a bebé grande. Así que no me ha sorprendido en exceso el que el miércoles entre las 10 de la mañana y las 11 de la noche sólo durmiera una hora (yo comí a las 5). Y hoy he salido a la calle con el jersey manchado de caca. Fue sin darme cuenta, claro, no lo vi hasta volver a casa, y se debió a una deposición a la que sucumbieron dos pañales, un cambiador y mi jersey. ¡No me explico que pueda caber tanta caca dentro de un niño tan pequeño!

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Pero en algunos aspectos sí han mejorado. Una cosa que yo no sabía es que los recién nacidos tienen que comer como poco cada 3 horas, ya que el hígado no les funciona del todo bien y no son capaces de almacenar reservas de azúcar. Así que si a uno le toca un bebé dormilón como el mío hay que despertarlo cada 3 horas para que coma y no tenga una hipoglucemia, que es como muy de mala madre que se te quede desnutrido el bebé antes de las 4 semanas.

Pues despertar a mi dormilón implicaba entre 20 minutos y una hora de hacerle cosquillas, desnudarlo y volver a vestirlo e incluso mojarlo, hasta conseguir que sus niveles de ira superasen los de sueño para provocarle un berrinche épico. Volver a dormirlo después podía llevar tanto tiempo que a veces ya no hacía falta despertarlo para la siguiente toma, se solapaban unas con otras. Por eso poder dejarlo dormir todo lo que quiera ha sido un gran cambio a mejor. Ahora se despierta solo, normalmente una sola vez durante la noche y sin necesidad de torturarlo antes. ¡Es un alivio!