El primer viaje

Como al Padre de la Criatura en el trabajo lo han mandado fuera dos semanas, el cachorro y yo nos hemos venido a pasar esos días a casa de mis padres, para no quedarnos solos. Un viaje en coche con un bebé requiere una logística que ríete tú de los preparativos de la NASA para salir al espacio.

En principio pensé en ir en AVE, pero enseguida lo descarté por inviable. Habría tenido que llevar una maleta, el capazo del niño y además la sillita para el coche, o una vez allí no nos habríamos podido mover, así que mis padres vinieron a buscarnos en coche. Y lo llenamos. El maletero hasta los topes, el suelo de los asientos traseros lleno de bolsas, todos los huecos ocupados con sus cosas. ¡Parece mentira la de parafernalia que necesita un bebé! Un montón de ropa para todo tipo de temperaturas, las cosas para el baño, los biberones con su esterilizador y su calentador… He hecho viajes a África con bastante menos equipaje.

Un viaje en coche de 6 horas con un bebé aumenta unas 2 horas más. Resulta que las sillitas de grupo 0 en las que obligatoriamente viajan los bebés son unos aparatos infernales que les destrozarán la espalda de por vida si van metidos en ellas más de 2 horas seguidas. Curiosamente en EEUU nadie usa capazo, los meten directamente en el grupo 0 y los llevan así a todas partes, y no parece que les salga chepa. Pero como yo soy muy obediente con las instrucciones de los pediatras hicimos nuestras paradas de rigor.

La verdad es que mi niño fue un ángel y durmió casi todo el camino, solo lloró un poco cuando ya estábamos llegando. Reservó los lloros para el día siguiente, todo el día sin parar. Yo lo atribuyo a una inflamación de la vanidad provocada por mi madre, que se pasa el día diciéndole: “¿Quién es este bebé tan guapo? ¡Es el más guapo del mundo! ¡Es guapísimo!”

Este ha sido el primer paso para convertir al cachorro en un experto viajero, y no será el último.

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Un pensamiento en “El primer viaje

  1. silcami

    Es unánime: Es guapísimo.
    Espero que prontísimo sea su segundo viaje. Lo que haga en su infancia marcará su existencia. Además,qué menos! De padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos… viajeros, es genéticamente obligatorio.

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