Archivos Mensuales: diciembre 2015

Cuatro meses y más vacunas

Hace una semana el Cachorro cumplió 4 meses, y el martes pasado le tocó revisión con la pediatra y la segunda dosis de sus vacunas. El pobre acudió a la consulta sonriente y confiado, se dejó pesar (7,125 Kg), protestó un poco al medirlo (65,5 cm) pero en general derrochó simpatía. Hasta que de repente y completamente a traición recibió el primer pinchazo. El pobre puso una cara de indignación y desconcierto muy adecuada a su edad, pero me temo que a las siguientes visitas médicas asistirá con más desconfianza.

La pediatra me ha advertido de que no estará completamente inmunizado hasta la tercera dosis a los 6 meses y que hay una epidemia de tosferina muy peligrosa en toda España, así que no debe estar con otros niños para que no corra peligro de contagio.

Tiene narices que hayan dejado que se llegue a esta situación, con lo fácil que es vacunar a las embarazadas y que los bebés tengan inmunidad los primeros meses, pero claro, si el Ministerio de Sanidad admitiera el brote tendrían que gastar dinero en las vacunas, y no están por la labor. Por el mismo motivo he tenido que pagar 70€ por la vacuna para el rotavirus, recomendada por los pediatras pero fuera del calendario oficial, y tendré que gastar más de 100 por dosis cuando por fin esté disponible la de la meningitis. En fin, al menos podemos pagarla, que debe ser desesperante tener que dejar a tus hijos desprotegidos simplemente por no tener dinero.

Los 4 meses han venido acompañados de un corte de pelo que ha dejado al Cachorro pelón, y de una nueva habilidad: la de darse la vuelta de boca abajo a boca arriba. Por lo demás sigue siendo un niño que suele estar de buen humor, que duerme toooda la noche de un tirón y que come estupendamente. También han traído un juguete nuevo: una manta de juegos de Fisher Price que tiene un piano en la parte de los pies. Hemos comprado además una de esas alfombras puzzle hechas como de espuma para poner debajo de la manta y que no pase frío, que no me gustaba la idea de ponerla directamente en el suelo. La manta ha sido un éxito rotundo, la primera vez que pusimos al Cachorro sobre ella casi le da un ataque intentando agarrar todos los juguetes que cuelgan del arco. Nos dio también una valiosa lección: los juguetes nuevos mejor por la mañana. Cometimos el error de estrenarlo por la noche y luego tardó más de dos horas en dormirse y aun dormido seguía agitando pies y manos.

fisher priceLa próxima revisión será a los 6 meses, nueva dosis de las vacunas y empezaremos con la alimentación complementaria.

 

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La elección del carrito

Hoy el Cachorro cumple 4 meses y para celebrarlo le hemos dado la vuelta a la sillita para que vaya mirando al frente. No es que estuviéramos esperando a esta fecha para hacerlo, simplemente al ver que iba protestando durante el paseo se nos ocurrió probar a ver si así iba más contento. Porque yo tenía entendido que a todos los bebés les gusta que los saquen a pasear y lloran al volver a casa, pero el nuestro hace todo lo contrario: la mayoría de las veces berrea sin descanso hasta que volvemos.

Así que ya hemos probado nuestra sillita en todas sus configuraciones posibles, por lo que se me ha ocurrido hablar de nuestra elección.

Para mí una de las cosas más estresantes durante el embarazo fue elegir un cochecito para nuestro bebé. Busqué en Internet, leí blogs de madres, vi reviews en youtube y fui a varias tiendas para ver los cochecitos en vivo y en directo. Acabé harta y cada vez más lejos de tomar una decisión. Al final me sirvió el consejo de una amiga, que me dijo que su Bugaboo se podía manejar con una mano. Esto aquí en Alcalá puede parecer poca cosa, pero en Vigo, con las cuestas y la lluvia no es una tontería.

También nos sirvió de mucho una casualidad: el día que fuimos a una tienda de bebés a ver las sillitas estaba allí un comercial de Bugaboo haciendo una demostración a los empleados de todos sus modelos, y nos quedamos convencidos para comprar el modelo Buffalo.

buffalo

Los Bugaboo son cochecitos caros, eso para empezar, bastante más caros que la mayoría de los cochecitos que hay en el mercado. Y son grandes, así que no sirven para maleteros pequeños ni ascensores antiguos ni pasillos estrechos. Es un cochecito que se considera todoterreno, porque tiene las 4 ruedas grandes y se puede plegar de forma que todo el peso quede únicamente sobre las 2 ruedas traseras, con lo que podría llevarse como una carretilla, por cualquier tipo de terreno. Cuando al padre del Cachorro le dijeron que podría llevar el cochecito por el monte o la playa se le puso un peligroso brillo en la mirada. Debo aclarar que nunca vamos al monte y que no le gusta la playa, y que yo le había echado el ojo más bien al Camaleon.

bugaboo

Puede llevar un niño de hasta 17 kg, pero soporta otros 6 kg más en la bolsa que es enorme, y 10 kg más colgados en el manillar. Es la única sillita antivuelcos, con el Buffalo no va a acabar el churumbel por el suelo por haber colgado la compra del manillar.

Esto es lo que te cuentan en la web de la marca y en las tiendas (pocas) que los venden. Ahora toca contarlo que hemos visto con el uso.

Usamos el capazo hasta que el Cachorro tuvo poco más de dos meses. No es que no cupiera, ni mucho menos, porque es enorme. Yo creo que hoy con 4 meses aún cabría dentro con comodidad, pero lamentablemente no le gustaba ir ahí metido, sin poder ver nada de lo que pasaba en la calle. Seguramente habrá gente que lo aproveche bastante más tiempo que nosotros.

Debo aclarar que los cochecitos de Bubaboo no son tríos, es decir, no incluyen la sillita para el coche, que hay que comprar aparte, aunque sí tienen adaptadores para las marcas más conocidas que permiten acoplar la silla a las ruedas del cochecito. Tal vez haya quien prefiera no comprar el capazo y usar la sillita del coche mientras el bebé es pequeño, pero yo creo que van más cómodos bien tumbados.

Así que en octubre nos pasamos a la sillita, que hasta ahora hemos llevado siempre mirando hacia nosotros. La sillita también es muy grande, con un respaldo muy ancho para niños ya grandecitos. La verdad es que el Cachorro parecía una pulguita ahí metido, pero daba la impresión ir bastante cómodo, ya que se puede tumbar hasta ponerla horizontal. Aun así el niño queda ligeramente incorporado, ya que no es el respaldo el que se va hacia atrás dejándola plana, sino que se mueve toda la silla, conservando su forma.

Y hoy le hemos dado la vuelta para que pueda ver el mundo a su gusto, así que ya hemos probado todas las configuraciones posibles.

Es verdad que es muy fácil de manejar, incluso cargado de peso hasta los topes. Las ruedas grandes facilitan mucho subir y bajar escalones, incluso lo he subido a un Cercanías sin ayuda y no ha sido muy difícil. En ese sentido cumple de sobra con lo que promete: es un todoterreno.

Una de las cosas que más me gusta es la capota, que es enorme y se puede bajar hasta cubrir al bebé casi por completo, lo que es muy útil no solo para taparlo del sol, sino también cuando se queda dormido para aislarlo un poco del ruido de la calle. Lo único que le hecho en falta es algún tipo de ventanita como tienen otros cochecitos, que permita echarle un vistazo al niño de vez en cuando.

Otra característica que está muy bien es que los puntos de anclaje de las correas de los hombros se pueden deslizar arriba y abajo, no hay un par de puntos fijos como ocurre con los demás cochecitos, así que el bebé siempre lleva las correas a su altura y va más cómodo.

Una de las cosas en las que coinciden todos los usuarios de esta marca que he encontrado en Internet es que su servicio de garantía y post-venta es estupendo, pero por suerte es algo que no hemos necesitado por ahora.

En general estamos muy satisfechos con nuestra compra y esperamos no necesitar otro cuando crezca el Cachorro.

P.D.: Todo lo que escribo aquí es mi opinión y se basa en mi uso del cochecito, Bugaboo no me paga ni me regala nada, ni creo que se vayan a enterar de mi post.

“El conejito que quiere dormirse”, de Carl-Johan Forssén Ehrlin

conejitoUna de las consecuencias de la maternidad es que el tiempo del que dispone una para el ocio se reduce considerablemente. Vamos, que no me queda apenas tiempo para leer, que es mi actividad de ocio favorita.

Pero como estoy deseando que el Cachorro llegue a una edad suficiente como para poder leerle, ya estoy buscando cuentos que le puedan gustar. Sé que mi madre tiene listo para Navidad El pollo Pepe, que según me han dicho lo peta en las guarderías, así que yo le he comprado El conejito que quiere dormirse.

Hablaron de este libro en las noticias hace unos días, porque según parece es fantástico para dejar sopa al niño más insomne, eso si el progenitor-lector no se duerme antes. El autor es un psicólogo sueco que afirma tener el secreto para que nuestros churumbeles caigan dormidos sin protestar, con lo que todos acudimos en masa a entregarle nuestro dinero. Y no es que mi Cachorro tenga problemas para dormir, que aún no tiene 4 meses y ya duerme toda la noche seguida, pero quien sabe lo que nos depara el futuro.

El cuento trae unas instrucciones al principio, indicando dónde decir el nombre del niño, en qué tono leer ciertas partes, etc. El protagonista del cuento es un conejito que no es capaz de dormirse, así que va a hablar con su mamá para que lo ayude. Tiene unas ilustraciones bonitas, aunque se recomienda no enseñárselas al niño para que se duerma antes. Esto me parece un poco cruel, pero todo sea porque los adultos de la familia puedan  ver un capítulo deThe Walking Dead sin causarle un trauma al crío.

El cuento pretende enseñar a los niños a relajarse para quedarse dormidos más fácilmente. Es muy peculiar, hay expresiones que se repiten muchísimo, como por ejemplo “dormir, ahora”. Es una sensación un poco hipnótica, aunque debo decirlo que yo lo leí enterito sin dormirme.

Por ahora quedará guardado en la estantería hasta que el Cachorro tenga un poco más de entendimiento y pueda disfrutarlo, pero espero que para entonces siga siendo igual de dormilón, y lo leamos por diversión y no por necesidad. ¡Y que podamos pasar pronto a lecturas más interesantes!