Archivos Mensuales: abril 2016

Día del libro

Ayer fue el primer Día del Libro del Cachorro, y qué mejor forma de celebrarlo que irnos a una librería a comprar un cuento para él. Éste fue el elegido:

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“El monstruo de colores” es un cuento en el que una niña le explica a un monstruito confuso cuales son las emociones y como distinguirlas. Cada emoción tiene un color y la niña ayuda al monstruo a identificarlas y ordenarlas en frascos.

Creo que es importante que los niños aprendan las palabras adecuadas para cada sentimiento y que así sean capaces de explicarse. ¿Cómo va a decirte un niño que tiene miedo o está triste si no conoce la palabra para denominar esas emociones? Así que en ese sentido este libro me parece una herramienta muy útil. Además tiene unos dibujos grandes y llamativos que parecen saltar de las páginas.

Al Cachorro le ha gustado mucho, o eso creo, porque aún sigue mostrando su entusiasmo por la literatura dando manotazos al libro en cuestión. Pero ha escuchado el cuento bastante tranquilo, salvo cuando intentaba agarrar los dibujos, que le han llamado mucho la atención.

¡Cepíllate los dientes!

Hace unos días, aprovechando una visita a mi dentista, le pregunté cuándo había que empezar a cepillarles los dientes a los bebés, y cómo había que hacerlo. Me contestó que en cuanto asomaran debía empezar a limpiárselos frotándo con una gasita humedecida con agua o bien usando uno de esos dedales de silicona tan modernos que hay ahora. Me explicó que no es que necesiten una gran limpieza, pero que es bueno que el bebé se vaya acostumbrando desde el principio a que tiene que cepillarse los dientes.

Así que aquí estoy, en modo madre total, dando órdenes sobre higiene corporal. Cuando nació el Cachorro una amiga me regaló un neceser que traía tijeritas, termómetro, sacamocos y por suerte, un dedal de silicona como el que me recomendó la dentista y que viene a ser tal que así:

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Por un lado tiene un cepillo muy suave para los dientes y por el otro unas bolitas que hay que frotar con suavidad por la lengua, encías e interior de las mejillas para limpiarlos también.

La primera reacción del Cachorro cuando intenté usar por primera vez el dedal fue cerrar la boca a cal y canto y torcer la cara, pero tras una breve lucha conseguí darle una primera pasadita por los dientes. ¡Y le encantó! No sé si es que le hizo cosquillas o que como tiene las encías sensibles le gustó el masaje, pero me dejó que le pasara el dedal por todas partes. Así que esta tarea ha pasado a formar parte de nuestra rutina, por la mañana y por la noche, después de la leche, un buen cepillado.

Eso sí, no sé como se lo tomará cuando tenga que empezar a usar pasta de dientes, sospecho que no va a ser tan fácil.

Eligiendo silla del Grupo 1

El Cachorro ya está rozando los 9 kg y cuando vamos en coche se lo ve un poco apretado en su Maxi Cosi del grupo 0, así que tras una larga (se me hizo eterna) investigación en Internet, he encargado por fin la silla del grupo 1.

Para los que no hayan tenido que meterse en el muy complejo mundo de las sillas de coche para bebés, os interesa saber que hay tres categorías, dependiendo del peso del bebé en cuestión. La primera que se tiene que usar es la del Grupo 0/0+, que sirve desde recién nacido hasta los 13 kg, aunque ya digo que con apenas 9 kg el mío va estrujado. Después están las del Grupo 1, de 9 a 18 kg, que debería durar hasta los 4 años o así, y por último las del Grupo 2/3 hasta los 12 años o hasta que el niño mida más de 1.50 m, que es cuando ya puede usar el cinturón de seguridad de adulto sin peligro. Después hay sillas “crecederas”, que valen para más de un grupo, pero los expertos no las recomiendan pues los bebés suelen ir muy incómodos cuando son pequeños y apretujados cuando son más grandes, así que esas ni las voy a tener en cuenta.

Y si eso fuera todo lo que hay que considerar a la hora de escoger la dichosa silla todo sería muy fácil, pero no. ¿Con o sin Isofix? ¿Con arnés de 5 puntos o con cojín? ¿Mirando hacia adelante o a contramarcha? Para volverse loco.

Tradicionalmente las sillas de coche llevan un arnés como sistema de sujeción del niño. Por ejemplo, la Maxi Cosi de Grupo 0/0+ que está usando por ahora el Cachorro tiene 3 correas, dos que salen de los hombros y otra que va entre sus piernas, y que se abrochan todas juntas para sujetarlo en caso de accidente. Pero en las de Grupo 1 las correas van ancladas en 5 puntos: hombros, caderas y entre las piernas. Por eso se llaman de arnés de 5 puntos, obviamente.

Últimamente se han empezado a poner de moda las sillas con un nuevo sistema de sujeción: el cojín frontal. El niño lleva delante del cuerpo un cojín semi-rígido que le cubre el abdomen y parte del pecho, y que es el que lo sujeta a la silla. Con esto se pretenden prevenir posibles lesiones cervicales en caso de accidente. Pero como me cuesta un mundo elegir estas cosas siempre le pregunto primero a Google, y encontré este artículo, en el que hablan de los problemas de seguridad de las sillas con cojín. Ya sé que lo publica una marca, con lo cual sacan lo que les conviene a ellos, pero mencionan estudios de la ONU y a mí con eso me vale, así que me he decidido por una silla con arnés de 5 puntos.

Teniendo todo esto en cuenta, finalmente la elegida es la silla Britax-Römer Trifix. Tiene muy buenas calificaciones en las pruebas hechas por el RACE, es de una marca de prestigio y la venden en El Corte Inglés, donde tengo un cheque regalo de 100€ para gastar. Pero ojo, no me lo ha dado la marca para que hable bien de ellos, que nadie piense mal, es el regalo por tener un bebé que hace la empresa en la que trabajo.

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Por cierto, esta silla además de Isofix trae el gancho especial para el Top Tether, que es una sujeción adicional que tienen algunos coches, normalmente en la parte de atrás del respaldo del asiento trasero. Si el coche no tiene Top Tether no tiene sentido elegir este modelo.

Deberes

Una cosa que no me esperaba de la guardería, y menos aún de la clase de bebés, es que pusieran deberes. Pero claro, no se los ponen a los niños, sino a los padres.

Cuando el Cachorro empezó la guardería me informaron de que todos los niños debían llevar un “cuadro de texturas”, es decir, una cartulina o similar con materiales de distintas texturas pegados y con fotos de la familia ocultas tras ventanas de fieltro y cosas así; y con la limitación de que nada debe poder despegarse para que los bebés no corran peligro de tragarse algo o atragantarse. Vamos, lo típico que un bebé de 6 meses no va a hacer jamás en la vida, y así que le toca a los padres. La finalidad de todo esto es tocar las narices que los niños puedan jugar con sus cuadros, tocando las distintas texturas y buscando sus fotos.

La verdad es que no sabía ni por donde empezar, pero se juntaron varias circunstancias afortunadas. En primer lugar, tengo una amiga que es profesora de primaria y que me dijo que lo de la cartulina y el fieltro era una cosa viejuna y totalmente pasada de moda, que ahora lo que se lleva es la goma eva, que la venden en los chinos y que hay hasta con purpurina. Así que nos fuimos a un chino y elegí varias láminas de goma eva de distintos colores y texturas, que hay hasta rugosas o de tipo fieltro.

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A eso le añadimos que mi madre dispone de todo tipo de herramientas alucinantes para el scrapbooking o lo que se tercie, con pegatinas, pistolas de silicona y troqueladoras y un extraño artefacto llamado Crop-A-Dile que hace agujeros con un reborde metálico. La pera.

Y por último que el año pasado me regalé una impresora tipo Polaroid con la que se pueden imprimir fotos en tamaño 3×2 directamente desde el móvil, un capricho que resultó ser la mar de útil. Con todo esto y unas tapas que arranqué de los paquetes de toallitas húmedas, este fue el resultado.

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Hay fotos escondidas tras las ventanitas, el arbusto y una de las ramas del árbol, así que misión cumplida y deberes hechos. No sé si me pondrán más tareas, pero por si acaso me he quedado con la caja de cacharritos de mi madre.

¡Asoma un diente!

¡Por fin, por fin, por fin ha asomado el primer diente del Cachorro! Después de más de 3 meses de comportarse como un Cachorrito rabioso, babeando que parecía que alguien se había dejado el grifo abierto y mordiendo (y fuerte) todo lo que se le ponía por delante, por fin se le empezaron a notar dos bultitos blancos en la encía inferior. Por supuesto esto hizo que se recrudecieran los mordiscos, que no había mordedor que aliviara a la pobre criatura ni la mitad que morder la mano de su madre, pero afortunadamente unos pocos días más tarde asomó el primer dientecito.

Esto parece haber aliviado mucho la incomodidad del Cachorro, pero no del todo puesto que aún le queda otro diente por asomar. Así que sigue mordiendo, solo que ahora tiene un diente que clavar, lo que le añade una nueva dimensión a la experiencia.

No sabría decir si la salida de los dientes ha afectado a la salud del Cachorro, porque ya estaba malo con sus continuos ataques de tos. Su pérdida de apetido, ¿sería por el catarro o por la dentición? Pues a saber. Estaba algo menos activo, bastante protestón y algunos días le costaba dormirse por la noche, pero no tengo ni idea de si la causa era enfermedad o dolor de encías.

Para celebrar ese primer diente, se lo hincó a un tomate bien maduro. Se lo pasó en grande rechupeteándolo y poniendo cara de asco, que suele ser su reacción a cualquier comida que no sea leche: qué es este veneno, dame un poco más.

Fisioterapia respiratoria para bebés

El lunes pasado, después de consultar con la pediatra, llevé al Cachorro a una fisioterapeuta respiratoria. Cogimos el coche con tiempo de sobra porque claro, si tienes que ir de Alcalá a Madrid un día de semana a última hora de la tarde y además llueve puedes estar seguro de que el tráfico será un infierno. El navegador indicaba que el trayecto duraba 30 minutos. Entre llegar y aparcar tardamos una hora y 10 minutos. ¡Y justo a tiempo!

En Internet se pueden ver unos vídeos atroces en los que los bebés son estrujados sin piedad, llorando a grito pelado, hasta que los hacen vomitar las flemas de una forma muy desagradable, por lo que yo iba con bastante aprensión. Por suerte en cuanto llegamos la fisioterapeuta, una chica muy agradable, me tranquilizó. Me explicó con detalle lo que iba a hacer, que no le haría daño aunque sí le causaría incomodidad, y que el niño lloraría, sobre todo al sentirse inmovilizado, pero que eso beneficiaba al masaje, puesto que al llorar las espiraciones son más largas y por tanto es más fácil hacerle expulsar la mucosidad.

Le quitamos la ropa al Cachorro, dejándole solo el pañal, y lo primero que hizo fue escuchar sus pulmones, con un estetoscopio especial que le permitía grabar el sonido, para lo que me pidió permiso previamente. Me dijo que no oía nada en los pulmones, así que toda la mucosidad que causaba la tos del Cachorro estaba en las vías aéreas superiores. Que de todas maneras iba a hacerle el masaje para la expulsara, a ver si así por fin se le quitaba la tos.

Me preguntó si el Cachorro estaba comiendo bien, y como le dije que sí decidió dejar que se tragara los mocos. Ya sé que esto es asqueroso, pero no hay otra forma de decirlo. Resulta que cuando los niños tienen mucha tos se van tragando los mocos, con lo que se les llena el estómago y comen fatal, así que al hacerles el masaje respiratorio luego los hacen vomitar. Esta es la peor parte de todo el proceso y de lo que suelen hablar fatal en Internet, pero nosotros nos libramos.

Y por fin entramos en faena. Primero le hizo un lavado nasal al Cachorro, y ya me llevé la primera sorpresa, porque se lo hizo sentado. Colocó al Cachorro sentado en la camilla delante de ella, dándole la espalda, le sujetó la cabecita inclinada hacia un lado y le echó el suero por la fosa nasal más elevada, luego le giró la cabeza hacia el otro lado y repitió la operación con la otra fosa. E inmediatamente le tapó la boca con la mano para obligarlo a respirar por la nariz. Me explicó que cuando se hacen los lavados con el bebé acostado de lado, muchas veces los mocos se van hacia el oído y acaban provocando otitis, mientras que si el niño está sentado o bien salen o se los traga, pero el oído no se ve afectado. Y le tapó la boca para obligarlo a respirar por la nariz, y así el suero que quedaba dentro seguía limpiando, arrastrando mucosidad con cada respiración.

Después tumbó al Cachorro en la camilla, boca arriba y con la cabeza elevada, le puso una mano bajo el diafragma y la otra en el pecho, y empezó a presionar con cada espiración, como si quisiera comprimirle el pecho contra el diafragma. Por supuesto, eso lo hizo llorar a grito pelado, pero el llanto favorece el masaje, puesto que así las espiraciones son mucho más largas.

Tras repetir la maniobra 3 ó 4 veces el Cachorro tuvo un ataque de tos igualito que los que estaba teniendo por las noches. La fisio lo dejó toser sentadito hasta que arrancó todo lo que tenía en la garganta y se lo tragó. Y vuelta a empezar.

Le provocó la tos de la misma forma 4 veces, tumbado boca arriba y también colocado de lado. Todo el proceso duró unos 10 minutos, y cuando acabó se notaba que la respiración le sonaba ya de otra manera. Le di su biberón de cereales, que ya le tocaba, y se quedó frito en el coche de camino a casa.

Esa noche el Cachorro tuvo otro ataque de tos, con lo que me quedé chafadísima pensando que le había hecho pasar un mal rato para nada, pero al día siguiente tosió muy poquito, y desde entonces nada. Llevamos ya dos noches de sueño ininterrumpido y la pediatra lo ha visto y ha dicho que está perfecto y que puede hacer vida normal, así que estoy muy contenta con la experiencia. Han sido 40€ muy bien empleados.

 

El Ventolín y la Seguridad Social

Como ya conté en un post previo, fue empezar el Cachorro la guardería y cogerse un catarro, con congestión nasal, tos y bastante fiebre. La pediatra lo diagnosticó como virus y nos recetó Paracetamol e Ibuprofeno para la fiebre, que desapareció en un par de días, con lo que parecía confirmar el diagnóstico.

Pero el moqueo y la tos no desaparecieron con la fiebre, sino que siguieron ahí, de lo más molestos. Varias visitas de seguimiento a la pediatra no encontraron nada malo, simplemente un catarro de las vías aéreas superiores que no afectaba a los bronquios, la tos debía ser causada por al mucosidad que tenía en la garganta. Pero como la cosa no mejoraba le recetaron Fluidasa, un jarabe para la tos. Y como seguía sin mejorar y tuvo unos días con un poco de fiebre, amoxicilina por si acaso había alguna infección oculta.

Así llegamos al viernes pasado, más de un mes de tos que hace que el Cachorro, dormilón donde los haya, se despierte varias veces durante la noche con unos ataques de tos que lo dejan morado y medio ahogado. Así que volvimos a la pediatra, y esta vez nos dijo que escuchaba un pequeño ruido en su respiración, que parecía indicar una bronquilitis. No sabemos si el ruido estaba antes porque el Cachorro se tomaba cada examen médico como una agresión a la que debía responder pegando alaridos, hasta que de repente el viernes decidió que estaba la mar de tranquilo y que el estetoscopio molaba.

Así que le han recetado Ventolín, y aquí es donde me he llenado de justa indignación con la Seguridad Social. La pediatra me explicó que se lo tendría que administrar con una mascarilla que debía pedir en la farmacia, y eso hice. La farmacéutica me trajo el medicamento, también un tubo de plástico que llaman la cámara a través del cual se debe inhalar el spray, y una mascarilla de silicona, y me dijo que la mascarilla no la financiaba la SS pero que lo demás sí. A pagar, casi 13€ por todo, y cuando ya me iba se me ocurrió preguntar cuánto costaba la mascarilla. Pues 11.90€. Chupa del frasco, carrasco. O sea que si tienes un bebé enfermo y no tienes dinero, o te lo sacas de comer o le dices que inspire hondo, a ver si hay suerte, porque la Seguridad Social no te ayuda a pagar el único medio de administrarle la medicina. ¿No es indignante?

ventolin

camara

mascarilla

La pieza de la discordia

Y así llegamos al lunes, con el Cachorro con sus ataques de tos nocturnos que pasan del Ventolín cosa mala. Volvimos a la pediatra y le dije que había pedido cita con una fisioterapeuta respiratoria para ver si conseguía sacarle los mocos de una vez por todas. Me dijo que le parecía bien y que volviese el miércoles, que si no funcionaba veríamos si la tos era de origen alérgico. Pero la visita a la fisio la contaré otro día, que se merece su propio post.