El abusón

Ya he comentado que el Cachorro va a la guardería desde que tenía 6 meses, y lo hace bastante contento, no llora cuando lo dejo y parece estar pasándolo bien cuando lo recojo. Entra una hora antes del horario normal, y ese rato no lo pasa en su clase habitual, sino en lo que llaman el aula “de horario ampliado”. Y no está solo con niños de su edad, sino también con los de la clase superior, los de 1-2 años. En su clase el Cachorro es uno de los más jóvenes, pero aún así es de los niños más grandotes. Pero en el horario ampliado comparte el aula con niños que pueden tener hasta dos años y medio, frente a sus nueve meses.

Ayer por la mañana, como siempre, lo dejé en ese aula y me fui a la suya a dejar su chaqueta. Cuando ya me iba lo oí llorar, así que me asomé a ver qué le pasaba, esperando ver que quería algún juguete que no podía alcanzar o algo por el estilo. Pero no. Lo que vi fue al Cachorro sentado en el suelo llorando sin saber qué hacer y a su lado un niño mucho mayor que le daba patadas.

Antes de que pudiera reaccionar la cuidadora intervino y apartó al otro niño, así que conté hasta 10, me di la vuelta y me marché, confiando en no reventar de ira. No entré porque seguramente si lo hubiera hecho habría pegado al otro niño. Un buen sopapo por lo menos.

El Cachorro no sabe pegar porque en mi casa no hay de eso, y no lo mando a la guardería para que aprenda, así que supongo que cualquiera se puede imaginar mi disgusto. Le estuve dando vueltas todo el día, deseando salir del trabajo para ir a por mi Cachorro y para hablar con su tutora del asunto. Por suerte la tutora se lo tomó en serio, se quedó horrorizada y me dijo que hablaría con las cuidadoras, que estaba harta de decirles que tuvieran a los bebés apartados de los niños mayores precisamente para evitar este tipo de cosas. Y esta mañana he hablado yo también con ellas para que vigilasen que ese pequeño monstruo no se acercase a mi niño, o lo voy a moler a palos. Que aún no sabe defenderse ni falta que le hace, porque para eso estoy yo.

El resultado: a partir de ahora el Cachorro pasará una hora todas las mañanas sentado en una trona, para no estar al alcance del otro mala bestia, que es el que debería estar atado en corto y no el mío. Es muy típico, para eliminar un mal comportamiento se confina a la víctima, no al agresor. Es lo mismo que cuando nos dicen a las mujeres que no vayamos solas por la calle para que no nos violen.

De todas formas me considero afortunada. Es terrible que peguen a tu hijo, pero tiene que ser mil veces peor que sea tu hijo el matón de la clase.

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