Archivos Mensuales: noviembre 2016

El virus de boca, mano, pie

Ayer por la tarde teníamos cita con la pediatra y con la enfermera del Cachorro. Con la pediatra para revisarle los oídos, después de una semana de gotas, y con la enfermera para ponerle la vacuna de la varicela, que toca a los 15 meses. A media tarde me llamaron del centro de salud para avisarme de que se habían quedado sin la vacuna, para que me ahorrase el paseo, pero les dije que me parecía que iba a tener que ir igual: el Cachorro tenía una temperatura de 39º.

A lo largo de esta semana la clase del Cachorro en la guardería ha ido perdiendo niños, uno o dos cada día, a los que enviaban a casa con fiebre alta. Ayer quedaban cinco niños, de un total de 13. Y claro, a mediodía recibí la llamada fatídica: el Cachorro tenía unas décimas de fiebre. Por si los problemas de intolerancia alimentaria del Cachorro fueran pocos, nos acaba de tocar un premio en forma de virus: el boca, mano, pie.

La verdad es que hasta que tuve al Cachorro no había ni oído hablar de este virus, ni había conocido a nadie que lo hubiera tenido, pero parece que es muy común. La enfermedad produce unas ampollitas muy dolorosas dentro de la boca, y a veces también en las manos y los pies (de ahí el nombre, evidentemente). Da fiebre y los niños se ven muy decaídos y quejosos, y dura alrededor de una semana. Lo único que se puede hacer es tratar los síntomas, con Apiretal para la fiebre y un spray calmante para la boca. Comidas no muy calientes o incluso frías, y nada de frutas ácidas, se salva el plátano y poco más.

En condiciones normales es un fastidio y una pena, porque los niños pasan mucho dolor, pero en nuestro caso aún es peor, porque con el dolor de las ampollas de la boca los niños no quieren comer. Como si el Cachorro no estuviera lo bastante flaquito con sus problemas digestivos, solo nos faltaba una semana más comiendo mal. Ayer ya nos dijeron en la guardería que no había querido comer mucho, aunque por suerte para cenar se tomó un poco de tortilla y su biberón hasta los topes.

Hoy se ha despertado bastante contento y sin fiebre, pero ya se le ven las ampollas hasta en la lengua, aunque por ahora no tiene nada ni en las manos ni en los pies. Esperemos que no vaya a más.

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Grimm’s para el Cachorro

Llevo varias semanas sin publicar nada, liada con los problemas de la intolerancia alimentaria del Cachorro, tema del que ya hablé aquí y al que volveré pronto. Pero hoy quiero tratar un asunto más alegre, y es el de los juguetes.

Hace poco me hablaron de los juguetes de Grimm’s Spiel und Holz Design, una marca alemana de juguetes de madera, pintada con pintura al agua no tóxica y llenos de posibilidades para la imaginación de los pequeños, una auténtica maravilla, vamos. Yo diría que su juguete estrella es el arcoiris, que se vende en tres tamaños, del pequeño al enorme.

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Arcoiris grande de Grimm’s

Se trata de juguetes de la línea pedagógica Waldorf, que en mi opinión se pasa un poquito de chorradas esotéricas, que yo soy muy de ciencias, pero que tienen unos juguetes preciosos, de materiales naturales y pensados para fomentar el desarrollo de la imaginación de los niños.

Así que me lancé a Internet a buscar tiendas online que tuvieran estos juguetes, a ser posible con un buen precio, porque no son precisamente baratos. Hay montones de opciones para comprar, empezando por Amazon, pero me encapriché de un puzzle de un barquito que casi ningún vendedor tenía, así que acabé haciendo mi compra en hullitoys. Es una tienda que yo no conocía, y que desde luego ni me paga ni saben siquiera que escribo este post, pero me ha gustado tanto que quiero mencionarlos. Tenían precisamente los juguetes que yo quería, y al mismo precio que la mayoría de vendedores (curiosamente Amazon tiene precios desorbitados para algunos de los juguetes de Grimm’s más baratos), el envío es gratuito a partir de los 50€ de compra, que no es un precio difícil de alcanzar en este tipo de cosas, y la entrega dicen que tarda entre 2 y 5 días.

Hice mi compra el domingo por la noche y me ha llegado esta tarde, en solo dos días y en una caja de cartón con asa que parece un maletín, muy apañada y que pienso reutilizar. Venían los dos juguetes que había pedido, y además una bolsa de tela de la tienda de regalo, que me va a venir muy bien para guardarlos. Me he quedado encantada y tengo claro que voy a volver a comprar en esta tienda.

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Bolsa de regalo, tipo tote

En principio mi idea era guardar estos juguetes para Navidad, pero no he podido resisitirme y he abierto uno para dárselo ya al Cachorro, la Flor de Madera. El Cachorro ha pasado un rato muy entretenido derribándola e intentando encajar algunas de las piezas, luego las ha tirado todas al suelo con gran estruendo y evidente satisfacción y por fin ha pasado un buen rato chupando las más pequeñas.

Flor de madera

Flor de madera

Las piezas son irregulares, asimétricas y con una cierta aspereza que les da muy buen agarre, aunque por supuesto están bien lijadas y sin astillas. Tienen colores vivos y llamativos y son simplemente preciosas. Con que al Cachorro le guste este juguete la mitad que a mí ya me doy por satisfecha.

Me parece que voy a necesitar hacer más compras para Navidad, porque no creo que el puzzle dure mucho en su envoltorio. Por suerte el catálogo de Grimm’s es amplio, aunque mi bolsillo tiene un límite. Pero tal vez uno de esos preciosos sets de bloques de construcción, o quizás el arcoiris… ya veremos lo que trae Papá Noel.

¡Un disfraz de Halloween!

El viernes de la semana pasada, aunque solo era 28 de octubre, en la guardería del Cachorro las profesoras de inglés hicieron una pequeña fiesta de Halloween. Lo lógico habría sido hacerlo el lunes 31, pero era día no lectivo, así que lo adelantaron.

Aunque no era obligatorio que los niños fueran disfrazados, decidí que el Cachorro sí se disfrazaría, y que se lo haría yo: un disfraz de pingüino. La elección no fue casual, sino forzada por mis muy limitadas habilidades para la costura, porque era un disfraz que ya tenía medio hecho. Usando el saco de dormir del Cachorro, de penguinbag.com, solo necesitaba hacerle un gorrito.

Compré un gorro de piscina de licra y unas láminas de gomaeva amarilla, blanca y negra, y listo, un pico y unos ojos cosidos al gorrito hicieron una cabeza de pingüino bastante apañada. Lo peor fue coser la gomaeva, que es gordita, y que el gorro al ser redondo no me permitía sujetarlo bien, pero el conjunto quedó bastante apañado.

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El Cachorro no estaba muy conforme con lo de llevar un gorro encasquetado hasta los ojos y cada poco rato intentaba quitárselo, pero por lo demás iba muy cómodo.

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Así que ya puede venir febrero, que el Cachorro y yo estaremos listos para hacer un disfraz nuevo. ¡Puede que incluso uno entero!