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Papá Noel y la gramática

Las Navidades han llegado y Papá Noel ha dejado un montón de cuentos para el Cachorro, entre ellos su favorito de la guardería, del que ya hablé otro día aquí, y que ha sido un éxito absoluto. Pero hoy quiero hablar de otro de los cuentos, y no de forma favorable precisamente.

Se trata de una versión del clásico El lobo y las siete cabritas, de la Editorial Panini Books, de su serie Cuentos para bebés. Me temo que Papá Noel lo escogió sin revisarlo a fondo, tan solo se fijó en que las ilustraciones eran bonitas y que tenía algo de texto, pero poco más. Ha sido al leérselo por primera vez al Cachorro cuando me he dado cuenta de la mala calidad del cuento.

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Da la impresión de que algunos editores consideran que si un libro está dirigido al público infantil la calidad del lenguaje no importa, cuando yo creo que es al contrario, es algo esencial. Uno intenta fomentar la lectura en los niños desde muy pequeños en primer lugar porque es algo divertido con lo que podrán disfrutar toda su vida, pero además porque les ayudará a mejorar el lenguaje y a ampliar su vocabulario. Así que cualquier error gramatical me parece gravísimo, puesto que los niños no tienen aún los conocimientos necesarios para detectarlo y lo darán por bueno.

Parece que hay que resignarse a que todos los libros sean leístas, da igual que sean traducciones u originales en castellano, y este cuento no iba a ser menos. Pero tiene una pifia aún más gorda, como se puede ver en la foto.

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Señores de Panini, por favor, explíquenle cómo se utiliza el imperativo a su editor, o corrector, o al becario semianalfabeto al que tengan haciendo el trabajo por un sueldo de miseria. Y si no lo saben, yo se lo explico.A

El imperativo sólo se puede usar en oraciones afirmativas. Por ejemplo, “¡Abrid la puerta!”, sería una frase correcta. Pero nunca, jamás de los jamases se puede usar el imperativo si la oración es negativa, en ese caso se debe utilizar el subjuntivo: “No abráis la puerta”; o si nos queremos poner bíblicos, el futuro: “No abriréis la puerta”. Tampoco es correcto usar el infinitivo, que es el error más común en estos casos: “No abrir la puerta”. Pero eso es poca cosa para los de Panini, que puestos a meter la pata la meten hasta el fondo con su “No abrid la puerta”. De desprendimiento de retina.

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Vamos a la fiesta

¿Cómo se fomenta la lectura en un niño? La verdad es que no tengo ni idea. Aparte de lo obvio, que es dar ejemplo leyendo y comprarle libros que le puedan interesar no sé qué es lo que hace que a unos niños les guste leer y a otros no.

En mi casa había muchos libros y mis padres leían los dos, y recuerdo que yo me moría de ganas de aprender a leer. El día que nos enseñaros las vocales en el colegio volví a mi casa dando botes de la emoción, y al día siguiente me fui a clase absolutamente entusiasmada. Creo que ese fue el único día de mi vida escolar en que fui al colegio a gusto, y se me pasó enseguida: no hubo más clases de lectura ni ese día ni durante varias semanas más. Finalmente fue mi madre, al verme tan decepcionada, la que me enseñó a leer una tarde en la que habíamos salido de compras, usando los letreros de las vallas publicitarias y de las tiendas.

Nunca comprendí por qué a la mayoría de mis compañeros no les gustaba leer. A todos los niños les gusta que les cuenten cuentos, y cuando sabes leer un libro es un cuento que se cuenta solo. ¿Qué puede haber mejor?

Esto viene al caso porque me hace pensar que tal vez los niños pierden el interés por los cuentos porque no tienen los que ellos quieren, sino los que les gustan a sus padres. O ninguno, que hay gente por ahí que no gasta en libros. Pero eso es otra historia.

Total, que este año Papá Noel le va a traer varios cuentos al Cachorro, entre ellos el que es su favorito en la guardería: Vamos a la fiesta, de Guido Van Genechten. Se trata de un libro en el que hay que buscar ciertas cosas en las ilustraciónes, por ejemplo, una página está llena de cocodrilos, y hay que encontrar el que no tiene dientes, y cosas así. Según su profe al Cachorro se le ilumina la cara cuando ve el cuento y se vuelve loco con los dibujos, así que me lancé a buscarlo.

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Al final he tenido que comprarlo en Amazon, porque en las librerías que visité estaba agotado, y como en cada una acababa comprando otro cuento que me llamaba la atención, el regalito me estaba saliendo en un ojo de la cara. Así que por sólo 1€ más por los gastos de envío Amazon me lo trajo a casa en un par de días. El balance total, cinco cuentos nuevos para el Cachorro que va a dejar Papá Noel estas Navidades.

Mientras tanto seguimos entreteniéndonos con los que ya tiene, y si nos aburre la historia siempre queda el recurso de meterlo bajo el sofá o bajo el mueble de la tele, que el Cachorro considera que también tiene su gracia.

 

 

Grimm’s para el Cachorro

Llevo varias semanas sin publicar nada, liada con los problemas de la intolerancia alimentaria del Cachorro, tema del que ya hablé aquí y al que volveré pronto. Pero hoy quiero tratar un asunto más alegre, y es el de los juguetes.

Hace poco me hablaron de los juguetes de Grimm’s Spiel und Holz Design, una marca alemana de juguetes de madera, pintada con pintura al agua no tóxica y llenos de posibilidades para la imaginación de los pequeños, una auténtica maravilla, vamos. Yo diría que su juguete estrella es el arcoiris, que se vende en tres tamaños, del pequeño al enorme.

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Arcoiris grande de Grimm’s

Se trata de juguetes de la línea pedagógica Waldorf, que en mi opinión se pasa un poquito de chorradas esotéricas, que yo soy muy de ciencias, pero que tienen unos juguetes preciosos, de materiales naturales y pensados para fomentar el desarrollo de la imaginación de los niños.

Así que me lancé a Internet a buscar tiendas online que tuvieran estos juguetes, a ser posible con un buen precio, porque no son precisamente baratos. Hay montones de opciones para comprar, empezando por Amazon, pero me encapriché de un puzzle de un barquito que casi ningún vendedor tenía, así que acabé haciendo mi compra en hullitoys. Es una tienda que yo no conocía, y que desde luego ni me paga ni saben siquiera que escribo este post, pero me ha gustado tanto que quiero mencionarlos. Tenían precisamente los juguetes que yo quería, y al mismo precio que la mayoría de vendedores (curiosamente Amazon tiene precios desorbitados para algunos de los juguetes de Grimm’s más baratos), el envío es gratuito a partir de los 50€ de compra, que no es un precio difícil de alcanzar en este tipo de cosas, y la entrega dicen que tarda entre 2 y 5 días.

Hice mi compra el domingo por la noche y me ha llegado esta tarde, en solo dos días y en una caja de cartón con asa que parece un maletín, muy apañada y que pienso reutilizar. Venían los dos juguetes que había pedido, y además una bolsa de tela de la tienda de regalo, que me va a venir muy bien para guardarlos. Me he quedado encantada y tengo claro que voy a volver a comprar en esta tienda.

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Bolsa de regalo, tipo tote

En principio mi idea era guardar estos juguetes para Navidad, pero no he podido resisitirme y he abierto uno para dárselo ya al Cachorro, la Flor de Madera. El Cachorro ha pasado un rato muy entretenido derribándola e intentando encajar algunas de las piezas, luego las ha tirado todas al suelo con gran estruendo y evidente satisfacción y por fin ha pasado un buen rato chupando las más pequeñas.

Flor de madera

Flor de madera

Las piezas son irregulares, asimétricas y con una cierta aspereza que les da muy buen agarre, aunque por supuesto están bien lijadas y sin astillas. Tienen colores vivos y llamativos y son simplemente preciosas. Con que al Cachorro le guste este juguete la mitad que a mí ya me doy por satisfecha.

Me parece que voy a necesitar hacer más compras para Navidad, porque no creo que el puzzle dure mucho en su envoltorio. Por suerte el catálogo de Grimm’s es amplio, aunque mi bolsillo tiene un límite. Pero tal vez uno de esos preciosos sets de bloques de construcción, o quizás el arcoiris… ya veremos lo que trae Papá Noel.

“Moletown”, de Torben Kuhlmann

Últimamente, casi cada vez que entro en una librería salgo con algo para el Cachorro. Esto era algo que me solía pasar antes, con libros para mí, pero afortunadamente la llegada del ebook le puso un poco el freno a mi frenesí gastador librero. Pero para el Cachorro por ahora estoy comprando libros con muchas ilustraciones o interactivos, así que de formato digital nada de nada, así que ha vuelto el gasto.

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El otro día pasé por un Fnac y este libro me llamó la atención. No es el típico cuento infantil con dibujos alegres de conejitos y mariposas, sino que es más bien oscuro y algo sombrío. Es como la versión steampunk del cuento típico.

Con apenas nada de texto y un montón de ilustraciones preciosas y llenas de detalles, cuenta la historia de Moletown, la ciudad de los topos, desde la llegada de un topo solitario a un prado hasta llegar a convertirse en una gran urbe superpoblada. Es como una especie de Nueva York subterráneo, con luces de neón y todo.

El Cachorro es demasiado pequeño para disfrutar de un cuento así, ahora mismo su apreciación de la literatura consiste en intentar doblar las páginas y en arrancar los lomos a mordiscos. Pero yo voy a seguir formando su pequeña biblioteca, esperando a que llegue el momento en que la disfrute de verdad.

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Ropa para dormir

El invierno pasado el Cachorro dormía con su pijama y un saco de dormir, la mar de abrigadito, de la marca Grobag, con lo que no teníamos problemas con que la criatura se destapase. Son unos saquitos sin mangas, con una cremallera lateral que permite cambiar el pañal sin tener que desnudar entero al bebé. Los hay de varios grosores (el llamado TOG), según la temperatura que haya en la habitación.

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Pero con lo mucho que ha aumentado la movilidad del Cachorro, no estoy segura de que este invierno vaya a tolerar tener los pies encerrados en un saco, así que me he puesto a buscar alternativas. Cuando yo era pequeña e íbamos a casa de mi abuela en Lugo, donde fabrican el frío, para dormir mi madre me ponía una especie de bata con pies encima del pijama. Lo llamábamos “el yeti”, porque aquello habría bastado para abrigar al Abominable Hombre de las Nieves.

Total, que recordé un post de Planeando ser padres en el que hablaban de los sacos para dormir de la marca PenguinBag. Son una monada y parecen la mar de cómodos y abrigados, y como tienen piernas con un poco de suerte el Cachorro no se sentirá confinado. Me gustan sobre todo el pingüino y el tigre. La única pega que le veo es que no tiene pies, pero también venden unos patucos muy graciosos, con suela antideslizante, que completarían el abrigo. Y si no, bastarían unos calcetines.

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Creo que voy a encargar un saco, y ya veremos qué tal va la cosa.