Grimm’s para el Cachorro

Llevo varias semanas sin publicar nada, liada con los problemas de la intolerancia alimentaria del Cachorro, tema del que ya hablé aquí y al que volveré pronto. Pero hoy quiero tratar un asunto más alegre, y es el de los juguetes.

Hace poco me hablaron de los juguetes de Grimm’s Spiel und Holz Design, una marca alemana de juguetes de madera, pintada con pintura al agua no tóxica y llenos de posibilidades para la imaginación de los pequeños, una auténtica maravilla, vamos. Yo diría que su juguete estrella es el arcoiris, que se vende en tres tamaños, del pequeño al enorme.

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Arcoiris grande de Grimm’s

Se trata de juguetes de la línea pedagógica Waldorf, que en mi opinión se pasa un poquito de chorradas esotéricas, que yo soy muy de ciencias, pero que tienen unos juguetes preciosos, de materiales naturales y pensados para fomentar el desarrollo de la imaginación de los niños.

Así que me lancé a Internet a buscar tiendas online que tuvieran estos juguetes, a ser posible con un buen precio, porque no son precisamente baratos. Hay montones de opciones para comprar, empezando por Amazon, pero me encapriché de un puzzle de un barquito que casi ningún vendedor tenía, así que acabé haciendo mi compra en hullitoys. Es una tienda que yo no conocía, y que desde luego ni me paga ni saben siquiera que escribo este post, pero me ha gustado tanto que quiero mencionarlos. Tenían precisamente los juguetes que yo quería, y al mismo precio que la mayoría de vendedores (curiosamente Amazon tiene precios desorbitados para algunos de los juguetes de Grimm’s más baratos), el envío es gratuito a partir de los 50€ de compra, que no es un precio difícil de alcanzar en este tipo de cosas, y la entrega dicen que tarda entre 2 y 5 días.

Hice mi compra el domingo por la noche y me ha llegado esta tarde, en solo dos días y en una caja de cartón con asa que parece un maletín, muy apañada y que pienso reutilizar. Venían los dos juguetes que había pedido, y además una bolsa de tela de la tienda de regalo, que me va a venir muy bien para guardarlos. Me he quedado encantada y tengo claro que voy a volver a comprar en esta tienda.

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Bolsa de regalo, tipo tote

En principio mi idea era guardar estos juguetes para Navidad, pero no he podido resisitirme y he abierto uno para dárselo ya al Cachorro, la Flor de Madera. El Cachorro ha pasado un rato muy entretenido derribándola e intentando encajar algunas de las piezas, luego las ha tirado todas al suelo con gran estruendo y evidente satisfacción y por fin ha pasado un buen rato chupando las más pequeñas.

Flor de madera

Flor de madera

Las piezas son irregulares, asimétricas y con una cierta aspereza que les da muy buen agarre, aunque por supuesto están bien lijadas y sin astillas. Tienen colores vivos y llamativos y son simplemente preciosas. Con que al Cachorro le guste este juguete la mitad que a mí ya me doy por satisfecha.

Me parece que voy a necesitar hacer más compras para Navidad, porque no creo que el puzzle dure mucho en su envoltorio. Por suerte el catálogo de Grimm’s es amplio, aunque mi bolsillo tiene un límite. Pero tal vez uno de esos preciosos sets de bloques de construcción, o quizás el arcoiris… ya veremos lo que trae Papá Noel.

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¡Un disfraz de Halloween!

El viernes de la semana pasada, aunque solo era 28 de octubre, en la guardería del Cachorro las profesoras de inglés hicieron una pequeña fiesta de Halloween. Lo lógico habría sido hacerlo el lunes 31, pero era día no lectivo, así que lo adelantaron.

Aunque no era obligatorio que los niños fueran disfrazados, decidí que el Cachorro sí se disfrazaría, y que se lo haría yo: un disfraz de pingüino. La elección no fue casual, sino forzada por mis muy limitadas habilidades para la costura, porque era un disfraz que ya tenía medio hecho. Usando el saco de dormir del Cachorro, de penguinbag.com, solo necesitaba hacerle un gorrito.

Compré un gorro de piscina de licra y unas láminas de gomaeva amarilla, blanca y negra, y listo, un pico y unos ojos cosidos al gorrito hicieron una cabeza de pingüino bastante apañada. Lo peor fue coser la gomaeva, que es gordita, y que el gorro al ser redondo no me permitía sujetarlo bien, pero el conjunto quedó bastante apañado.

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El Cachorro no estaba muy conforme con lo de llevar un gorro encasquetado hasta los ojos y cada poco rato intentaba quitárselo, pero por lo demás iba muy cómodo.

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Así que ya puede venir febrero, que el Cachorro y yo estaremos listos para hacer un disfraz nuevo. ¡Puede que incluso uno entero!

 

Primeras palabras, primeros pasos, primer aviso

Como ya he contado, hace dos semanas le retiré al Cachorro de la dieta la lactosa, y desde entonces no ha vuelto a tener problemas intestinales, a pesar de que tuve que darle gluten durante varios días para hacerle el test de la celiaquía. Fue en dos tandas, teníamos cita el jueves en el Centro de Salud, pero como allí no fueron capaces de sacarle sangre nos derivaron al hospital. Fuimos al día siguiente, y aunque la enfermera al principio se alarmó un poco al saber que lo habían pinchado el día anterior, temiendo que le hubieran estropeado las venas, ella lo pinchó en unos segundos y sin ningún problema.

La semana que viene nos darán los resultados, pero entre tanto, durante estas dos semanas el Cachorro ha avanzado de forma notable. Será casualidad, pero desde que está bien de la tripa ha empezado a engordar, a hablar y ¡a caminar! Dice con claridad mamá, agua y sobre todo NO, con mucha contundencia. También usa algunas medias palabras como pa, que le sirve tanto para “pelota” como para “pájaro”.

Y hace unos días se lanzó por fin a caminar él solito, con paso vacilante y las manos en el aire para mantener el equilibrio. Dio cuatro pasos y al quinto  ya intentó echarse a correr, así que me temo que se aproxima una etapa muy movida, desde ahora y hasta que adquiera aunque sea una pizca de instinto de autoconservación, del cual ahora mismo carece totalmente. Por ejemplo, ayer se subió a la mesa del salón, él solo y sin nada que le sirviera de escalón.

Pero hay otros avances, que también me hacen ver que el Cachorro se hace mayor. Esta tarde me dijo ca, y se señaló el pañal. Lo llevé a su cambiador y efectivamente, había hecho caca. Por supuesto hay una enorme diferencia entre que avise de que ha hecho caca y de que la va a hacer, pero aún así por primera vez puedo atisbar que sí, un día llegará el fin de los pañales.

El Cachorro se hace mayor.

Lote de cuentos del Dr Seuss

Como siempre, cuando se trata de libros para el Cachorro, no hay quien me contenga. Mi actitud con el dinero se parece a la de esta viñeta de Sarah Anderson:

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El otro día compré en Amazon un lote de 20 cuentos del Dr. Seuss en una súper oferta, por poco más de 40€, y me acaban de llegar. Están en inglés, pero el Cachorro ya está acostumbrado porque en la guardería les leen cuentos también en inglés con frecuencia, y así espero que vaya acostumbrando el oído. Son muchos de los títulos más conocidos de este famoso escritor infantil, y vienen marcados en tres categorías, por colores: azul, verde y amarillo, para niños que aún no saben leer, para principiantes y para los que ya leen con cierta fluidez. Nosotros por ahora hemos empezado con los más básicos, como Mr Brown Can Moo, Can you? y Hop on Pop, que están llenos de onomatopeyas, rimas y dibujos extravagantes.

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La actitud del Cachorro con los libros está empezando a cambiar. Todavía les da manotazos e intenta arrancarles los lomos a mordiscos, pero con este tipo de cuentos se queda cada vez más tiempo atento y tranquilo, mucho más que con los que hasta ahora han sido sus favoritos: los libros de sonidos y los de pop-ups como El pollo Pepe. Mira las ilustraciones e incluso alguna vez repite los sonidos que le estoy leyendo. Por supuesto, al cabo de un rato ya se cansa e intenta arrugar las páginas de mala manera, pero vamos mejorando.

Soy una impaciente, me muero de ganas de que el Cachorro aprenda a leer, para que pueda disfrutar de los libros tanto como he disfrutado yo. En mi cabeza ya tengo listas interminables de libros y autores con los que tentarlo. Enid Blyton, El paquete parlante, Neil Gaiman… ¡El Hobbit! Continuamente tengo que recordarme que se trata de que él disfrute de la lectura, no yo, pero por si acaso voy a llenar la casa de libros con los que tentarlo, y con un poco de suerte dentro de 4 ó 5 años tendré un pequeño lector.

En cuanto a esta última compra, estoy contenta. Al Cachorro le gustan, y cada libro individual suele costar 5 ó 6€, así que ha sido una ganga.

El Cachorro y los animales

No sé por qué será que a todos los bebés les gustan los animales, y desde luego el Cachorro no es una excepción. Señala entusiasmado cada perro que ve en la calle, aunque eso sí, desde una distancia pruedente, si se le acercan mucho ya no quiere saber nada. También le gustan muchísimo los pájaros, se fija en todos los que pasan volando, los señala con su dedito en alto y los llama “pa”. Incluso le gusta una serie de dibujos animados que se llama Zou, sobre una cebra, y creo que es porque tiene un pajarito que lo acompaña a todas partes.

Con esto en mente, hace una semana fuimos a dar un paseo por el centro de Alcalá, ya que por la celebración de la Semana Cervantina había un mercadillo medieval y montones de actividades, entre ellas una exhibición de cetrería.

No conseguimos ver a las aves en vuelo, pero sí en sus perchas en el puesto que tenían en la plaza de Cervantes, y el Cachorro se quedó alucinado. Había un buitre enorme que no dejaba de mirar fijamente a todo el mundo, lo cual era un poco enervante, en mi opinión. Halcones, milanos, lechuzas… incluso un búho de más de medio metro de altura, con unos ojos anaranjados que parecían emitir luz. El Cachorro no perdió detalle y se quedó entusiasmado.

Pero no solo vimos aves rapaces, en el mercadillo había también burros y ponies en los que los niños podían dar un paseo, y sorprendentemente también vimos camellos y dromedarios. Qué tendrán que ver con Cervantes es para mí un misterio, pero el Cachorro los miraba con ojos como platos mientras se paseaban por el recinto con niños subidos a sus jorobas.

La mañana se pasó volando y el Cachorro disfrutó a tope. Y, casualidad, al día siguiente hubo más ponies. Fuimos a un parque relativamente nuevo que hay en Torrejón, el Parque Europa. Es un parque enorme en el que han puesto un montón de reproducciones de monumentos europeos, desde la Torre Eiffel a la Puerta de Brandenburgo. El efecto es la mar de hortera, pero además de estos falsos monumentos hay montones de cosas para que disfruten los niños. Por supuesto, hay columpios, toboganes y lo típico de cualquier parque, pero también hay un pequeño tren que recorre parte del parque, y una vez más, ponies para que paseen los niños. El Cachorro una vez más se quedó encantado cuando los vio, y por lo que a él se refiere nos podríamos haber quedado allí plantados todo el día, observando a los ponies ir y venir llevando a algún niño. Está claro que algún día tendremos que probar el paseo, cuando el Cachorro deje de tirarse de cabeza de cualquier sitio sin previo aviso. Tal vez pueda usar los ponies para negociar…

Mientras tanto creo que seguiremos observando a todos los pájaros que levanten el vuelo durante nuestros paseos.

Intolerancia alimentaria, pero ¿a qué?

Hoy toca hablar de caca. No es que sea un tema que me guste, que yo soy de lo más escrupulosa y creo que esas cosas deben quedar en la intimidad del cuarto de baño de cada uno. Pero como tengo un Cachorro que lleva pañales, y los llevará todavía muchos meses más, su higiene en ese aspecto depende totalmente de mí. Y es una tarea que es muchísimo más fácil e infinitamente menos sucia cuando el Cachorro está sano.

Al final del curso pasado el Cachorro dejó la guardería rollizo, con un par de mofletes bastante notables y unas piernotas a las que daban ganas de darles un bocado. Pesaba 9 kg y aunque nunca ha sido un bebé gordo, se lo veía bien alimentado.

Pero los michelines le duraron poco. En primer lugar, siempre ha sido difícil hacer que coma en casa, rechaza de plano las papillas y solo quiere leche, mientras que en la guardería siempre me dicen que se pone morado y que se abalanza sobre la cuchara. Pero aún así, mal que bien, iba comiendo algo, a veces en trocitos, otras en papilla y casi siempre complementado con un biberón con cereales. Y siempre, cada pocos días de deposiciones normales, empezaba con unas cacas muy blandas, amarillentas y ácidas, no más frecuentes de lo normal pero que a todas luces no eran normales.

Empecé a sospechar que era el gluten lo que le hacía daño, así que cuando empezaba con las cacas feas sustituía los cereales normales por cereales sin gluten, hasta que volvía a mejorar, cosa que no parecía ocurrir siempre. También pensé que tal vez era por llevar una dieta tan líquida, ya que al no ir a la guardería tomaba casi exclusivamente leche.

Y llegó septiembre, y la vuelta a la guardería, con sus papillas deliciosas desde el punto de vista del Cachorro, pero la cosa seguía igual, casi todos los días lo tenían que cambiar de ropa porque se manchaba. Seguíamos con dieta sin gluten, e incluso le retiré el yogur para bebés que tomaba en la merienda por si acaso tenía algo que ver, pero nada. Así que nos fuimos a ver a su pediatra para pedirle que le hicieran las pruebas de intolerancia al gluten.

Esta prueba consiste en un análisis de sangre, para detectar si hay presencia de los anticuerpos que generan los intolerantes ante la presencia de gluten en la dieta. Vamos, que el paciente tiene que estar tomando gluten para que el análisis sea fiable, y aún así es fácil que se produzca un falso negativo. Otra opción, que no cubre la seguridad social, es el análisis genético, que se hace sobre una muestra de saliva, y detecta la predisposición genética a padecer esta intolerancia, y que ya estoy averiguando dónde hacer. Y ya como último recurso queda la biopsia, que se realiza mediante gastroscopia. Y que va a ser que no le voy a hacer al Cachorro bajo ningún concepto, antes de eso le quitaría el gluten de la dieta y punto.

Estábamos en este punto, con el Cachorro empezando a tomar gluten otra vez en preparación para el análisis, cuando ya para rematar la faena pilló una gastroenteritis. Las deposiciones ya no eran blandas, sino líquidas, y llegamos a ensuciar cuatro pañales en un único cambio: lo limpiaba, le ponía el pañal limpio debajo, hacía más caca, lo limpiaba, le ponía el pañal limpio, hacía más caca…

Tras muchísimo suero con sabor a fresita, eliminar otra vez el gluten de la dieta y varios días con todas las ventanas abiertas, el Cachorro volvió a una única caca al día, pero sin terminar de mejorar por completo, así que el viernes pasado la pediatra nos ha mandado hacer un cultivo, para descartar una infección bacteriana, y hemos aplazado la prueba del gluten hasta el jueves. El cultivo, debido a que venía el fin de semana y hoy lunes es festivo local no se lo harán hasta mañana martes.

Llegó el fin de semana y continuó con la misma tónica, con deposiciones blandas o casi líquidas, así que el sábado por la noche me fui a una farmacia de guardia y compré un bote de leche de continuación sin lactosa. Se la di esa noche y a la mañana siguiente, y un rato después del desayuno el Cachorro hizo caca… normal. ¡Por primera vez en semanas!

No sé si el Cachorro tendrá intolerancia a la lactosa, o si es un caso de intolerancia secundaria. Esto se produce cuando el paciente ya tiene el intestino muy irritado por otra causa, y durante ese tiempo además de lo que ya tenía no es capaz de digerir la lactosa. O tal vez sea casualidad, o que la gastroenteritis le duró más tiempo de lo normal, o yo que sé. La cuestión es que mientras funcione, yo voy a seguir dándole leche sin lactosa. Hoy ha empezado a tomar otra vez gluten en preparación para el análisis del jueves, y mañana llevaremos su muestra de heces para hacer el cultivo, para así cubrir todos los frentes, y haremos más pruebas hasta encontrar el problema. Pero el caso es que ya lleva dos días sin diarrea, y con mucho más apetito.

Y con esto espero que se acaben los posts escatológicos por una buena temporada, por lo menos hasta que nos toque dejar los pañales.

 

El Cachorro en la clase de los Delfines

En la guardería a la que va el Cachorro las distintas clases tienen nombres de animales. Por ejemplo, el año pasado estaba en la clase de los Búhos que era una de las dos clases de bebés, y este año está en la de los Delfines. Pero hay una criaturita en su clase que más bien debería estar en la de los Tiburones, porque me lo tiene todo marcado a mordiscos al pobre.

Es verdad que el Cachorro tiene su parte de culpa, ya que en cuanto otro niño coge un juguete que él quiere, se lanza como una centella a quitárselo, y aunque es de los menores en edad de la clase, al mismo tiempo es de los más grandotes. Y esta niña en cuestión, cuando ve que le van a quitar el juguete, se defiende y muerde.

El viernes pasado vino con la marca de unos dientes bien clarita en el brazo, dos abajo y otros dos arriba, que no hacía más que señalarse para enseñarla, con cara de “¿pero te puedes creer esta afrenta?” Ayer todavía se le notaba un poco, pero ya quedó olvidada por la aparición de una nueva mucho más lograda: un círculo casi perfecto con dos dientes abajo y 4 arriba.

Algunos delfines tienen dientes afilados

Algunos delfines tienen dientes afilados

En la guardería dicen que están pendientes y que cuando hay un bocado los separan y regañan a la agresora, pero que en realidad poco pueden hacer con niños tan pequeños. Yo lo entiendo y quiero que el Cachorro aprenda que no se le pueden quitar las cosas a los otros niños, pero mucho me temo que lo único que va a aprender con esta experiencia es a morder.