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Cita con la especialista de Digestivo

Hace ya meses que el Cachorro tiene problemas digestivos, como ya conté aquí. Haciendo un resumen, llevamos desde el mes de julio con diarreas continuas, pidiendo a la pediatra que nos derivara al especialista. Primero eliminamos el gluten de la dieta y mejoró algo, y ya al final, por pura desesperación, eliminé también la lactosa, y ahí sí que se notó un cambio.

La última vez que hablé de este tema estábamos esperando los resultados del test de la celiaquía, que salió negativo. Y ahí ya por fin la pediatra accedió a derivarnos a Digestivo, después de tres meses pidiéndoselo. No sé por qué se comportan como si alguien les fuera a llamar la atención por enviar a un niño al especialista, pero no me parece normal. Además, una vez que el pediatra pide la cita luego hay que esperar un siglo para finalmente tener la cita. En nuestro caso nos la pidieron la primera semana de noviembre, y nos llamaron para darnos cita el 15 de diciembre.

Por supuesto, los días iban pasando y el Cachorro seguía con sus diarreas intermitentes, completamente líquidas y sin querer comer nada, así que en una de esas me planté en Urgencias, y por una vez tuvimos un golpe de suerte. ¡La doctora que nos atendió era especialista en Digestivo!

Por supuesto, me dijo que el que yo estuviera desesperada porque el niño estaba pálido y delgadísimo no era motivo para ir a Urgencias, sobre todo teniendo ya una cita con el especialista, pero ya me debió ver al borde de las lágrimas y se apiadó de nosotros. Me mandó hacer un cultivo para el que tenía que recoger muestras de heces de tres días alternos, para descartar bacterias o parásitos. Además le recetó al Cachorro un antibiótico y probióticos, para asegurarnos de que no fuera todo una gastroenteritis mal curada. ¡Y nos adelantó la cita dos semanas!

Hace dos días que nos atendió, y allí me presenté yo con mi calendario de cacas y con todo lo que comía el Cachorro anotado en una libreta, con lo que la doctora ya me miró con cara rara. Nos confirmó que el cultivo había dado negativo, así que ni infecciones ni parásitos. Las pruebas de celiaquía que nos mandó la pediatra, al llevar el Cachorro pocos días tomando gluten, no eran fiables. Pero como está el pobre tan flaquito yo me he negado a volver a dárselo para repetirlas. En apenas 6 meses su peso ha pasado del percentil 60 al 25, y ahora hace apenas dos semanas que está comiendo bien, así que no me da la gana de estropearlo.

Por suerte la doctora fue comprensiva y nos ofreció una alternativa. Dentro de un mes le harán un test genético, para el que no necesita estar tomando gluten ni lactosa para que el resultado sea fiable. Y un mes después, que es lo que tardan los resultados, volveremos a consulta. Mientras tanto seguiremos con dieta estricta sin gluten ni lactosa, como si estuviera confirmado que el Cachorro es celíaco. Después, ya veremos.

Esto nos da dos meses para recuperar peso y energías, que al pobre le hacen falta. En algún momento de las próximas semanas, cuando lo vea más gordito, empezaré a darle leche de vaca sin lactosa en lugar de la de continuación, que es carísima, pero por ahora no tengo prisa. El Cachorro lleva dos semanas sin diarrea y comiendo como una lima, y ya empieza a tener mejor color, así que no vamos a estropearlo por correr.

Ahora me queda la tarea de coger todas mis recetas de repostería y buscar alternativas a la harina de trigo. Empiezo ahora mismo.

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El virus de boca, mano, pie

Ayer por la tarde teníamos cita con la pediatra y con la enfermera del Cachorro. Con la pediatra para revisarle los oídos, después de una semana de gotas, y con la enfermera para ponerle la vacuna de la varicela, que toca a los 15 meses. A media tarde me llamaron del centro de salud para avisarme de que se habían quedado sin la vacuna, para que me ahorrase el paseo, pero les dije que me parecía que iba a tener que ir igual: el Cachorro tenía una temperatura de 39º.

A lo largo de esta semana la clase del Cachorro en la guardería ha ido perdiendo niños, uno o dos cada día, a los que enviaban a casa con fiebre alta. Ayer quedaban cinco niños, de un total de 13. Y claro, a mediodía recibí la llamada fatídica: el Cachorro tenía unas décimas de fiebre. Por si los problemas de intolerancia alimentaria del Cachorro fueran pocos, nos acaba de tocar un premio en forma de virus: el boca, mano, pie.

La verdad es que hasta que tuve al Cachorro no había ni oído hablar de este virus, ni había conocido a nadie que lo hubiera tenido, pero parece que es muy común. La enfermedad produce unas ampollitas muy dolorosas dentro de la boca, y a veces también en las manos y los pies (de ahí el nombre, evidentemente). Da fiebre y los niños se ven muy decaídos y quejosos, y dura alrededor de una semana. Lo único que se puede hacer es tratar los síntomas, con Apiretal para la fiebre y un spray calmante para la boca. Comidas no muy calientes o incluso frías, y nada de frutas ácidas, se salva el plátano y poco más.

En condiciones normales es un fastidio y una pena, porque los niños pasan mucho dolor, pero en nuestro caso aún es peor, porque con el dolor de las ampollas de la boca los niños no quieren comer. Como si el Cachorro no estuviera lo bastante flaquito con sus problemas digestivos, solo nos faltaba una semana más comiendo mal. Ayer ya nos dijeron en la guardería que no había querido comer mucho, aunque por suerte para cenar se tomó un poco de tortilla y su biberón hasta los topes.

Hoy se ha despertado bastante contento y sin fiebre, pero ya se le ven las ampollas hasta en la lengua, aunque por ahora no tiene nada ni en las manos ni en los pies. Esperemos que no vaya a más.

Grimm’s para el Cachorro

Llevo varias semanas sin publicar nada, liada con los problemas de la intolerancia alimentaria del Cachorro, tema del que ya hablé aquí y al que volveré pronto. Pero hoy quiero tratar un asunto más alegre, y es el de los juguetes.

Hace poco me hablaron de los juguetes de Grimm’s Spiel und Holz Design, una marca alemana de juguetes de madera, pintada con pintura al agua no tóxica y llenos de posibilidades para la imaginación de los pequeños, una auténtica maravilla, vamos. Yo diría que su juguete estrella es el arcoiris, que se vende en tres tamaños, del pequeño al enorme.

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Arcoiris grande de Grimm’s

Se trata de juguetes de la línea pedagógica Waldorf, que en mi opinión se pasa un poquito de chorradas esotéricas, que yo soy muy de ciencias, pero que tienen unos juguetes preciosos, de materiales naturales y pensados para fomentar el desarrollo de la imaginación de los niños.

Así que me lancé a Internet a buscar tiendas online que tuvieran estos juguetes, a ser posible con un buen precio, porque no son precisamente baratos. Hay montones de opciones para comprar, empezando por Amazon, pero me encapriché de un puzzle de un barquito que casi ningún vendedor tenía, así que acabé haciendo mi compra en hullitoys. Es una tienda que yo no conocía, y que desde luego ni me paga ni saben siquiera que escribo este post, pero me ha gustado tanto que quiero mencionarlos. Tenían precisamente los juguetes que yo quería, y al mismo precio que la mayoría de vendedores (curiosamente Amazon tiene precios desorbitados para algunos de los juguetes de Grimm’s más baratos), el envío es gratuito a partir de los 50€ de compra, que no es un precio difícil de alcanzar en este tipo de cosas, y la entrega dicen que tarda entre 2 y 5 días.

Hice mi compra el domingo por la noche y me ha llegado esta tarde, en solo dos días y en una caja de cartón con asa que parece un maletín, muy apañada y que pienso reutilizar. Venían los dos juguetes que había pedido, y además una bolsa de tela de la tienda de regalo, que me va a venir muy bien para guardarlos. Me he quedado encantada y tengo claro que voy a volver a comprar en esta tienda.

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Bolsa de regalo, tipo tote

En principio mi idea era guardar estos juguetes para Navidad, pero no he podido resisitirme y he abierto uno para dárselo ya al Cachorro, la Flor de Madera. El Cachorro ha pasado un rato muy entretenido derribándola e intentando encajar algunas de las piezas, luego las ha tirado todas al suelo con gran estruendo y evidente satisfacción y por fin ha pasado un buen rato chupando las más pequeñas.

Flor de madera

Flor de madera

Las piezas son irregulares, asimétricas y con una cierta aspereza que les da muy buen agarre, aunque por supuesto están bien lijadas y sin astillas. Tienen colores vivos y llamativos y son simplemente preciosas. Con que al Cachorro le guste este juguete la mitad que a mí ya me doy por satisfecha.

Me parece que voy a necesitar hacer más compras para Navidad, porque no creo que el puzzle dure mucho en su envoltorio. Por suerte el catálogo de Grimm’s es amplio, aunque mi bolsillo tiene un límite. Pero tal vez uno de esos preciosos sets de bloques de construcción, o quizás el arcoiris… ya veremos lo que trae Papá Noel.

Lote de cuentos del Dr Seuss

Como siempre, cuando se trata de libros para el Cachorro, no hay quien me contenga. Mi actitud con el dinero se parece a la de esta viñeta de Sarah Anderson:

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El otro día compré en Amazon un lote de 20 cuentos del Dr. Seuss en una súper oferta, por poco más de 40€, y me acaban de llegar. Están en inglés, pero el Cachorro ya está acostumbrado porque en la guardería les leen cuentos también en inglés con frecuencia, y así espero que vaya acostumbrando el oído. Son muchos de los títulos más conocidos de este famoso escritor infantil, y vienen marcados en tres categorías, por colores: azul, verde y amarillo, para niños que aún no saben leer, para principiantes y para los que ya leen con cierta fluidez. Nosotros por ahora hemos empezado con los más básicos, como Mr Brown Can Moo, Can you? y Hop on Pop, que están llenos de onomatopeyas, rimas y dibujos extravagantes.

seuss

La actitud del Cachorro con los libros está empezando a cambiar. Todavía les da manotazos e intenta arrancarles los lomos a mordiscos, pero con este tipo de cuentos se queda cada vez más tiempo atento y tranquilo, mucho más que con los que hasta ahora han sido sus favoritos: los libros de sonidos y los de pop-ups como El pollo Pepe. Mira las ilustraciones e incluso alguna vez repite los sonidos que le estoy leyendo. Por supuesto, al cabo de un rato ya se cansa e intenta arrugar las páginas de mala manera, pero vamos mejorando.

Soy una impaciente, me muero de ganas de que el Cachorro aprenda a leer, para que pueda disfrutar de los libros tanto como he disfrutado yo. En mi cabeza ya tengo listas interminables de libros y autores con los que tentarlo. Enid Blyton, El paquete parlante, Neil Gaiman… ¡El Hobbit! Continuamente tengo que recordarme que se trata de que él disfrute de la lectura, no yo, pero por si acaso voy a llenar la casa de libros con los que tentarlo, y con un poco de suerte dentro de 4 ó 5 años tendré un pequeño lector.

En cuanto a esta última compra, estoy contenta. Al Cachorro le gustan, y cada libro individual suele costar 5 ó 6€, así que ha sido una ganga.

El Cachorro y los animales

No sé por qué será que a todos los bebés les gustan los animales, y desde luego el Cachorro no es una excepción. Señala entusiasmado cada perro que ve en la calle, aunque eso sí, desde una distancia pruedente, si se le acercan mucho ya no quiere saber nada. También le gustan muchísimo los pájaros, se fija en todos los que pasan volando, los señala con su dedito en alto y los llama “pa”. Incluso le gusta una serie de dibujos animados que se llama Zou, sobre una cebra, y creo que es porque tiene un pajarito que lo acompaña a todas partes.

Con esto en mente, hace una semana fuimos a dar un paseo por el centro de Alcalá, ya que por la celebración de la Semana Cervantina había un mercadillo medieval y montones de actividades, entre ellas una exhibición de cetrería.

No conseguimos ver a las aves en vuelo, pero sí en sus perchas en el puesto que tenían en la plaza de Cervantes, y el Cachorro se quedó alucinado. Había un buitre enorme que no dejaba de mirar fijamente a todo el mundo, lo cual era un poco enervante, en mi opinión. Halcones, milanos, lechuzas… incluso un búho de más de medio metro de altura, con unos ojos anaranjados que parecían emitir luz. El Cachorro no perdió detalle y se quedó entusiasmado.

Pero no solo vimos aves rapaces, en el mercadillo había también burros y ponies en los que los niños podían dar un paseo, y sorprendentemente también vimos camellos y dromedarios. Qué tendrán que ver con Cervantes es para mí un misterio, pero el Cachorro los miraba con ojos como platos mientras se paseaban por el recinto con niños subidos a sus jorobas.

La mañana se pasó volando y el Cachorro disfrutó a tope. Y, casualidad, al día siguiente hubo más ponies. Fuimos a un parque relativamente nuevo que hay en Torrejón, el Parque Europa. Es un parque enorme en el que han puesto un montón de reproducciones de monumentos europeos, desde la Torre Eiffel a la Puerta de Brandenburgo. El efecto es la mar de hortera, pero además de estos falsos monumentos hay montones de cosas para que disfruten los niños. Por supuesto, hay columpios, toboganes y lo típico de cualquier parque, pero también hay un pequeño tren que recorre parte del parque, y una vez más, ponies para que paseen los niños. El Cachorro una vez más se quedó encantado cuando los vio, y por lo que a él se refiere nos podríamos haber quedado allí plantados todo el día, observando a los ponies ir y venir llevando a algún niño. Está claro que algún día tendremos que probar el paseo, cuando el Cachorro deje de tirarse de cabeza de cualquier sitio sin previo aviso. Tal vez pueda usar los ponies para negociar…

Mientras tanto creo que seguiremos observando a todos los pájaros que levanten el vuelo durante nuestros paseos.

El Cachorro y el andador

Hace unos días contaba que había probado con el Cachorro el andador Niniwalker y que parecía que nos iba a ir bastante bien. Lo hemos seguido usando de vez en cuando, pero ha quedado claro que el Cachorro tiene otras preferencias a la hora de buscar apoyos para caminar. Y su favorito, con diferencia, es el parque.

Hace ya meses que compré este parque en Amazon, de madera, tipo corralito, y nos ha venido muy bien para tener al Cachorro controlado, pero eso se acabó. Ha descubierto que si empuja con la fuerza suficiente se lo puede llevar de paseo, y le encanta. Recorre la casa arrastrando el parque como si fuera una apisonadora o un ariete con el que embestir puertas y muebles, dando gritos de entusiasmo todo el rato como si fuera la sirena de un camión de bomberos.

Tanta caña le ha dado al pobre parque que este ha sido el resultado:

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Por suerte hemos podido reemplazar esa parte, porque el parque trae ocho secciones y solo estamos usando cuatro. Así que el Cachorro podrá seguir a topetazo limpio con todo lo que se le ponga por delante, tan feliz.

Niniwalker: el salvador de las lumbares

Ayer compré este cacharrito por Wallapop, de segunda mano y muy bien de precio, y esperando que fuese un gran éxito con el Cachorro. Este invento, de un biólogo coruñés, pretende ser la solución para esa etapa tan entrañable que pasan todos los bebés cuando están empezando a andar. Quieren estar de pie, quieren avanzar, pero quieren tener un punto de apoyo que se desplace con ellos, normalmente un sufrido progenitor que camina a su lado con la espalda encorvada.

El Cachorro está empezando esa etapa, y tiene un correpasillos que le encanta. En cuanto lo ve se va lanzado hacia él, se agarra al asa y se pone de pie. Y ahí es donde un adulto tiene que intervenir, agacharse y sujetar el trasto para que no se le escape y se caiga de narices.

A la tercera o cuarta vez que te has recorrido el pasillo de esta guisa, el Cachorro considera que no ha hecho más que empezar, y que todavía le queda paseo para rato. El adulto que lo acompaña está listo para suplicar clemencia y no sabe si será capaz de enderezarse nunca más.

Fue mi madre la que descubrió este ingenioso aparato y me habló de él, así que me puse a buscarlo en Internet. Así fue como me enteré de la historia de su inventor y de que está avalado por varios pediatras y cuenta con la certificación de la Unión Europea. Con todas estas garantías lo único que me quedaba era hacerme con uno. El precio es un poco elevado para mí, sobre todo teniendo en cuenta que es un aparato que forzosamente va a tener un uso breve, en torno a uno o dos meses. Pero de segunda mano se pueden encontrar por 30 ó 40 € en perfecto estado.

He hecho un vídeo de nuestro primer intento, que en mi opinión no ha ido nada mal.

El Cachorro ha pillado la idea enseguida, y aunque en este primer paseo tenía cierta tendencia a levantar la rueda del suelo, le ha gustado. Desde luego, facilita mucho las cosas y es mucho más cómodo que ir encorvado, aunque claro, hay que sujetar el aparato con fuerza para que no se le escape. El arnés es fácil de poner y ayuda a que el niño no se caiga hacia los lados, basta con llevar el asa de la correa en la misma muñeca que la mano que sujeta el andador.

Estoy contenta con el invento y creo que le vamos a sacar provecho hasta que el Cachorro mejore su equilibrio y se lance a caminar por su cuenta.